Crónica · 17 de abril de 2026
Titulares que tuercen un lanzamiento de auriculares
Ejemplos de cómo un corte de frase sobre autonomía o cancelación de ruido deja al lector con un aparato que no existe en la tienda.
«Hasta cincuenta horas» cabe en un titular y casi nunca cabe en un uso real. Esa cifra, en la letra pequeña, suele incluir el estuche, un códec concreto y un volumen que nadie usa en el metro. El lector compra cincuenta; recibe veintidós.
Otro clásico es «cancelación de ruido de avión» cuando la demostración se hizo en una sala con alfombra. El periodista que no pide una calle o un tren está copiando el dossier. El que pide la calle y no la obtiene debe escribirlo: la marca no quiso la prueba.
En marketing de consumo, el titular no es un eslogan prestado. Es una deuda con quien va a devolver el aparato a los quince días. En la mesa de Pedroche preferimos un titular más estrecho —precio, peso, fecha de El Corte Inglés— que uno ancho y falso.
Si una agencia nos pide revisar titulares antes de enviarlos a medios, aceptamos correcciones de hecho. No aceptamos sustituir «en el estuche» por un silencio. El silencio también es un titular, y suele ser el peor.